Micaela Zurita: “No somos solamente moda, tenemos actitud, calidad y productos 100% ecuatorianos

Continuar con un negocio familiar que tiene más de dos décadas de trayectoria supone una doble responsabilidad: por un lado está el mantener el prestigio de una marca que con los años fue posicionándose en el mercado nacional; y por otro, no defraudar a quienes fielmente han seguido de cerca un proyecto que guarda mucho de la identidad quiteña y ecuatoriana.

De esta manera, Micaela Zurita asume la dirección de MAQUEÑO y diseña un plan para su reactivación ; aportando con nuevas ideas, métodos, y lo fundamental: la personalización de camisetas. Crecer en medio de telas, tras diseños y el ver cómo se confeccionan las camisetas en la fábrica fue una experiencia motivadora le ayudó en gran parte para convertirse en lo que es ahora. Gracias a su trabajo, 30 personas se han convertido en sus colaboradores y juntos conforman el grupo humano que da vida a nuevos diseños de productos 100% ecuatorianos.

La joven empresaria de 23 años, y madre de dos pequeños, decide asumir el reto de levantar lo que su padre Edwin Zurita inició como un sueño por el año de 1997. Apostó su patrimonio y el de su familia en MAQUEÑO ideando las maneras llevar a un nuevo mercado una camiseta original, con imágenes y frases propias de los ecuatorianos.  A inicios del 2020, y sin adivinar todo lo que traería el este singular año empezó a trabajar a toda marcha  en activar el negocio que había crecido junto con ella. Después de tres años de inactividad quiso ser la persona que reactive la marca. “Nos iba bien, trabajamos dos semanas bien bien bien. La gente decía que qué chévere que están de vuelta, más que nada los clientes que eran fieles. A las dos semanas, llega la pandemia y nos cierran” explica Micaela.

Al igual que para muchas familias, la pandemia le generó un sentimiento de incertidumbre; su trabajo recién iniciaba. Después de pasar más de un mes de inactividad – entre marzo y abril – y luego de investigar acerca del mercado digital, decide destinar todo su esfuerzo para empezar con un nuevo modelo de negocio: las ventas en línea. “Fue algo súper fuerte, porque nos quedamos sin nada, con nuestros hijos pequeños, para ese entonces ya tenía dos. Nos quedamos fríos. Las ideas que teníamos de reactivar la marca, los locales, todo se fue al suelo” señala recordando los primeros días de cuarentena.

Micaela Zurita: “Hacemos las camisetas más chéveres del mundo desde 1997”

Desde 1997, MAQUEÑO se dedica a ser un concepto de identidad para sus clientes, utilizando ironía y buena tela para unir gente. El proyecto lleva 23 años en el mercado y la pandemia ha sido un período de aprendizaje e innovación que le ha permitido reinventarse y, sobre la marcha, cubrir las necesidades de sus clientes.

En el 2015, alrededor de 10 locales comerciales a nivel nacional cerraron sus puertas debido a la crisis económica; a esto se sumaron  aspectos personales que hacían que el panorama para la marca sea muy complejo, incluso surgió la idea de vender lo que hasta el momento se había construido. Sin embargo, el sueño se fortaleció desde lo digital y a través de redes sociales, la marca despertó con mensajes cómicos a sus más de 30.000 seguidores y manteniendo la venta en línea, un paso estratégico para lo que sería reactivarla en el 2020 durante la pandemia.

Un poco de historia

Edwin Zurita empezó su negocio en 1997. Al principio realizaba camisetas con imágenes de sitios icónicos de Quito. Tomaba fotos de la Iglesia de La Merced, de la Plaza de San Francisco y lo fue plasmando en camisetas. Para 1997, se convirtió en toda una novedad, -en ese entonces se vendían las camisetas a USD 5.00-. La idea tuvo bastante acogida, pero no fue sino hasta la erupción del volcán Guagua Pichincha cuando él decidió darle forma a su nuevo proyecto. “Al siguiente día mi padre saca la camiseta con la fotografía de la erupción del volcán Guagua Pichincha, y se vendió como pan caliente. Ese fue el inicio prácticamente de MAQUEÑO“.

Edwin empezó con un local en el Centro Histórico de Quito,  escuchaba dichos de la gente  como el “no seas sapo”  o “chulla vida” .  Una de las primeras frases que rememora Micaela es: “No estoy gordo, estoy en 3D”.  Todas esas frases criollas llamaron mucho la atención de la gente que empezó a comprarlas cada vez más. Así, llegaron a inaugurar 10 locales comerciales.

Ahora, a pesar de la pandemia por el coronavirus, la pareja ya ha abierto dos locales en el norte y sur de la ciudad. Además, señala que: “fueron muchos años los que la marca estuvo dormida, pero a raíz de la pandemia, por la perseverancia y el concepto de marca, la reactivación ha sido posible. Las camisetas fueron un buen pretexto para unir familias, haciendo llegar un mensaje de alegría ante la adversidad”.

Micaela, una mujer que no teme reinventarse

Su mayor desafío empezó en una época de incertidumbre para el mundo y se convirtió, con el paso de los meses, en una experiencia que desea compartir. “Esta pandemia nos ha devastado en varias maneras, pero también ha sido un  oportunidad” indica.

Micaela volvió de Rusia en el 2018 con su esposo y un hijo. “Venimos y no sabíamos qué hacer”. Su esposo Dimitri, economista de profesión, únicamente pudo conseguir trabajos esporádicos en florícolas que no brindaban estabilidad a la familia. Ahora, es quien lleva la contabilidad  y la logística del negocio, se encarga de números de estar pendiente de cuántos pedidos, cuánta tela, cuántas personas necesitamos que estén a cargo de la empresa. Ha recibido el apoyo incondicional de su parte, y es su mano derecha.

Empezó a ver cómo hacer para que la marca se vuelva a activar. Pensaba en promociones, leyó muchos libros sobre redes sociales, porque ahora todo gira en torno a lo virtual.  “Tú quieres llegar a un cliente, tienes las redes sociales,  fue un m0mento clave en su vida para reinventarse y trabajar en favor de su familia y las 30 familias de sus colaboradores.

Durante los primeros días de inactividad debido al cierre de las actividades no esenciales, solicitó la autorización para poder trabajar en fábrica e ideó la manera de entrar a producir mascarillas y los trajes antifluidos. Gracias a la fabricación de estos artículos, pudo volver a reactivar  la producción de las camisetas. En abril abrieron nuevamente la fábrica y sus colaboradores se mostraron optimistas, pues deseaban continuar trabajando. Volvieron al negocio de camisetas y con paso firme se encaminan a diversificar su negocio.

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