La legendaria agrupación mexicana celebra el lanzamiento de su más reciente larga duración, el cual se perfila no sólo como el disco más maduro de su carrera, sino como punto de inflexión creativa: una obra que definirá la nueva era en el sonido Zoé.
Suele decirse que, en los momentos de crisis, lo único capaz de salvarnos es nuestra imaginación. De resultar cierta la frase, uno de sus ejemplos podría ser el más reciente larga duración de Zoé, llamado ‘Sonidos de Karmática Resonancia’, trabajo que ocupa el mítico número 7 dentro de su discografía.
La vida de ‘Sonidos de Karmática Resonancia’ estuvo marcada desde el inicio por ser una especie de resistencia creativa ante las situaciones complejas del mundo. “Cuando terminamos la gira de ‘Aztlán’”, comenta León Larregui, vocalista y líder de la banda, “no tenía ganas de hacer un disco solista, sino aprovechar el momento tan sólido que vivíamos como grupo. La idea era hacer un disco muy rápido, impulsados por nuestra propia cohesión. Empezamos a trabajar y de inmediato salieron unas ocho canciones…hasta que nos cayó la pandemia encima”.
Fue entonces que el combo se vio en la necesidad de replantear no sólo la manera de trabajar el material, sino incluso su sonido y lo que querían decir en cada frase. “Esta situación nos llevó a imaginar nuevos caminos, pues tuvimos que crear algo en medio de tiempos convulsos. Hoy que me siento a escuchar la obra completa, estoy convencido que es uno de nuestros discos más logrados, una cúspide de madurez en nuestra carrera”, añade León.
Parte de este nuevo sonido, que ya se ha podido escuchar en sencillos como “SKR”, “Fiebre” o “Velúr”, se debe en gran medida al giro que dieron en el terreno de la confección sonora, pues dejaron atrás la mancuerna de ensueño que habían formado con el productor Phil Vinall, con tal de buscar nuevos retos de la mano de Craig Silvey, famoso por trabajar con Arctic Monkeys y Arcade Fire.
Sergio Acosta, guitarrista de la banda, reflexiona al respecto: “Phil fue un pilar durante muchos años y alguien que estimamos mucho, porque se apuntó a trabajar con nosotros cuando pasábamos por momentos complicados. Fue una escuela para nosotros y nos llevó a consolidar un sonido, pero era el momento de ir hacia nuevos horizontes”. Larregui apunta: “fue entonces que apareció Craig, quien de inmediato trajo otra forma de trabajar y eso nos abrió un sinfín de posibilidades para construir un mundo nuevo. Poco a poco empezamos a confiar y descubrimos que teníamos la suficiente madurez como para afrontar el reto”.
En cuanto a la inspiración del álbum, Acosta hace énfasis en la fusión de sonidos: “en estas canciones puedes escuchar el cúmulo de influencias que hemos almacenado con los años: de los discos de Pink Floyd a The Cure, hasta cosas exóticas, como sonidos de África y Oriente, además de otras referencias menos explícitas, como Nina Simone o Johnny Cash”.
León puntualiza: “también ha cambiado mi forma de componer. Antes necesitaba bajar una idea a la guitarra, y hoy puede ser que vaya caminando por la calle y escuche un pedazo de cualquier tipo de música (reggaetón y cosas por el estilo), lo cual se queda en mi cerebro y empieza a distorsionarse de manera orgánica hasta que se transforma en algo
completamente nuevo. Así, algo que escuché en la calle encuentra una nueva forma de vivir, apegado a nuestro espíritu”.
Estos cambios llegaron también a las sesiones de grabación, pues en piezas anteriores la banda había contado con muchos músicos invitados, lo cual ahora fue sustituido por el hecho de grabar todos al mismo tiempo. “Esa era parte también de la idea original”, señala Larregui, “estar los cinco integrantes originales en el estudio y mantener todo simple e íntimo para la banda. Esto requirió mucha concentración, porque teníamos que llenar varios espacios, como la ausencia de Phil o las exploraciones sonoras de cada canción”.
Con todo esto, ‘Sonidos de Karmática Resonancia’ se presenta como una obra riquísima en sonidos, imaginación e incluso ambición artística, mostrando que Zoé es un conjunto lleno de curiosidad e inventiva. “llevaba años imaginando grabar un disco como este”, concluye León. “Creo que lo logramos en muchos sentidos: la belleza de tocar juntos, el poder imaginar algo distinto en medio de la pandemia, atrevernos a trabajar la producción con alguien distinto, etc”.
Sin duda alguna, una nueva cima creativa dentro de la vibrante carrera de Zoé.




