Luego de 3h38m, la definición al mejor de tres sets más extensa desde que la ATP empezó a registrar las estadísticas en 1991, el español logró el trofeo por 12a vez en el Conde de Godó; “Bravo, Rafa, estoy celoso de ti”, se sinceró el griego, que llegaba de ganar Montecarlo.
No fue un partido de tenis: se trató de una película de ciencia ficción de tres horas y 38 minutos de duración, en la que se lucieron dos actores de altísima jerarquía, pero en la que sólo uno se adueñó del Oscar. Rafael Nadal, uno de los deportistas más competitivos y optimistas de todos los tiempos, lo hizo de nuevo.
En Barcelona, en el court que lleva su nombre de leyenda, el mallorquín ganó un partido de novelesco frente a un rival, el griego Stefanos Tsitsipas (5° del mundo), que llegaba de conquistar Montecarlo, nada menos. El resultado, 6-4, 6-7 (6-8) y 7-5 en favor del español, fue el registro de una final épica (así, sin exageraciones).
Fuente: DIARIO LA NACIÓN





