El 4 de octubre de 1582 fue seguido por el 15 de octubre en varios países europeos. La reforma impulsada por el papa Gregorio XIII cambió la forma de medir el tiempo y dio origen al calendario que utilizamos actualmente.

Todo ocurrió debido a un desfase acumulado durante siglos por el calendario juliano, que provocaba diferencias entre las fechas del calendario y el ciclo de las estaciones. Para corregirlo, se decidió eliminar diez días y ajustar las reglas que determinaban los años bisiestos.

La medida quedó establecida mediante la bula papal “Inter gravissimas”, promulgada el 24 de febrero de 1582. España, Portugal y otros territorios adoptaron el cambio ese mismo año, mientras que diferentes países lo hicieron mucho después.

Aunque popularmente se dice que esos diez días fueron borrados de la historia, el tiempo nunca se detuvo: simplemente, las fechas del 5 al 14 de octubre de 1582 dejaron de existir en los territorios que aplicaron la reforma de inmediato.

A 444 años de este acontecimiento, el calendario gregoriano continúa siendo el sistema de referencia civil más utilizado en el mundo, en una reforma que cambió para siempre la manera en que organizamos los días, los meses y los años.