Cáncer de cuello uterino: nueve de cada diez mujeres están expuestas a contraer HPV en algún momento de su vida

La definición de una sociedad sana y vital tiene mucho que ver con la buena salud de las mujeres. De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud de las mujeres y las niñas está influenciada por la biología relacionada con el sexo, el género y otros determinantes sociales. Mientras que la esperanza de vida de los hombres es de 69,8 años, las mujeres son más longevas y pueden llegar a vivir hasta los 74,2 años. Sin embargo, su morbilidad es más elevada y son quienes utilizan más los servicios de salud, sobre todo los de salud reproductiva.

A lo largo de su vida, las mujeres enfrentan varios trastornos ginecológicos, que incluyen la menstruación, afecciones en la salud del tracto urinario, enfermedades de transmisión sexual, embarazo e infertilidad. Por otro lado, enfermedades que afectan en mayor porcentaje a las mujeres, como el cáncer de mama y aquellas que solo se presentan en ellas, como el cáncer de ovario y de cuello uterino.

Además, de acuerdo a estadísticas de Globocan 2020, los tipos de cáncer más comunes en mujeres según su incidencia fueron de mama con 2.787 nuevos casos y cuello uterino con 1.534, siendo este último el de mayor mortalidad, con más de 813 fallecidas.

Virus de papiloma humano y su relación con el cáncer de cuello uterino

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el 99% de los casos de cáncer de cuello uterino se relacionan con una infección causada por el Virus del Papiloma Humano (HPV por sus siglas en inglés).

Esta es una infección de transmisión sexual común que afecta a mujeres y hombres y se estima que el 90% de las personas sexualmente activas serán infectadas en algún momento de su vida, es decir, 9 de cada 10 mujeres y hombres.

Algunas personas son más propensas a contagiarse, considerando algunos factores como un sistema inmunitario debilitado, inicio de actividad sexual a una edad temprana o tener muchas parejas sexuales.

Por su parte, cuando se detecta la infección, los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de contraer cáncer de cuello uterino son: mantener embarazos y partos seguidos sin un adecuado control ginecológico, usar anticonceptivos orales durante mucho tiempo sin supervisión de un especialista y fumar cigarrillos.

Existen más de 100 tipos de HPV, que se transmiten por contacto sexual o íntimo de piel a piel con personas infectadas y se clasifican en dos grupos:

  • Bajo riesgo: Los tipos de HPV 6 y 11 provocan verrugas o algunas lesiones de bajo grado que no se relacionan con el cáncer.
  • Alto riesgo: Existen alrededor de 14 tipos de HPV de alto riesgo, de los cuales los tipos 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70% de casos de cáncer de cuello uterino. En casos raros, este virus puede causar otros tipos de neoplasias, como cáncer de vagina, vulva, pene o ano.

La mayoría de los casos de HPV son asintomáticos y desaparecen en unos meses o en pocos años. Sin embargo, a veces, estas infecciones se mantienen y pueden dar lugar a lesiones premalignas y cáncer invasivo.

¿Cómo prevenirlo?

Si bien no existe tratamiento contra el HPV y no es posible evitar la infección debido al alto número de cepas, es posible prevenir los tipos de cáncer relacionados a este virus a través de la vacunación temprana en niñas hasta los 15 años, chequeos ginecológicos periódicos, complementados con el seguimiento a través de la prueba molecular una vez iniciada la vida sexual y para mujeres entre 30 y 49 años, un tamizaje de cáncer de cuello uterino al menos una vez.

Además, es importante llevar un estilo de vida saludable, realizando actividad física, manteniendo una alimentación balanceada, reduciendo el consumo de alcohol y cigarrillo, que afectan al buen funcionamiento del sistema inmunológico y, sobre todo, usar barreras de protección durante la actividad sexual.

En el caso de contagio, desde que se genera la infección, hasta el desarrollo de una posible neoplasia pueden pasar entre 15 y 20 años. Por ello, es importante la visita periódica al ginecólogo y la realización de chequeos oportunos.

En la actualidad, además del papanicolaou existen otros exámenes que permiten identificar la presencia de alguna anomalía en el cérvix, como lo es, el test molecular de HPV. Este test es una prueba de alta sensibilidad que permite prevenir e identificar oportunamente la presencia de los tipos de HPV 16 y 18 que son considerados de alto riesgo y que, si son tratados a tiempo, previenen el posible desarrollo de cáncer.

Si el resultado de esta prueba sale positivo no significa que la persona tenga cáncer, sino que tiene una infección por HPV de alto riesgo y posiblemente desarrolle lesiones precancerosas que, si no se tratan oportunamente, podrían convertirse en un futuro en una neoplasia.

Esta prueba es un elemento fundamental para lograr una reducción de la incidencia y mortalidad por cáncer de cuello uterino. Además, está recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una estrategia fundamental en el camino hacia la eliminación de este tipo de cáncer como un problema de salud pública.

Campaña “HazteHPVer”

Ante esta problemática, Roche Ecuador, empresa biofarmacéutica con más de 40 años de presencia en el Ecuador y 125 en el mundo que combina ciencia, investigación e innovación en la atención de necesidades médicas insatisfechas, a través de soluciones que van desde el diagnóstico hasta el tratamiento de múltiples enfermedades, presenta HazteHPVer”, una campaña informativa que busca educar a la población sobre métodos de prevención de HPV y cáncer cervical.

La campaña se desarrolla durante el mes de marzo de este año, para reforzar el cuidado y prevención de esta enfermedad a través de distintas estrategias en canales digitales y redes sociales.

La Dra. María del Carmen Ferrufino, especialista en cáncer menciona que “como compañía nuestro mayor compromiso es innovar y trabajar en soluciones integrales que permitan acompañar al paciente a lo largo de su vida a través de las diferentes etapas y patologías que puedan presentarse. Ofrecemos soluciones de manera integral que permiten un manejo de la enfermedad desde el diagnóstico, tratamiento y monitoreo”.

“Además, queremos impulsar la importancia de conocer nuestra salud, identificar los factores de riesgo y conversar con nuestro médico sobre estos temas, hacen una gran diferencia a lo largo de nuestra vida”, agrega.

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