Robinho, preso en uno de los países con el sistema penitenciario más peligroso e insalubre del mundo

Mar 22, 2024 #DEPORTES, #futbol
FOTO: AC Milan

El Tribunal Superior de Justicia de Brasil sentenció al exfutbolista del Real Madrid, Robinho y este jueves fue detenido en la ciudad brasileña de Santos, en la que deberá cumplir una condena de nueve años en el país sudamericano por participar en una violación en grupo a una joven albanesa, en Italia en 2013. El exjugador, Robinho cumplirá su sentencia en el sistema penitenciario brasileño, considerado como uno de los más insalubres y peligrosos del mundo, según el informe de Human Rights Watch (HRW). Con la frase “El infierno en la tierra”, este describe las condiciones insalubres y la violencia que se vive en los centros penitenciarios de la nación sudamericana. La defensa de Robinho presentó un habeas corpus, pero el alto tribunal brasileño lo rechazó e indicó que el cumplimiento de la pena es de carácter inmediato y en régimen cerrado. Las cárceles de Brasil ostentan desde hace muchos años un grave problema de hacinamiento, dado que hay alojados más de 600.000 reclusos, pese a tener una capacidad de 380.000. “Hay celdas que tienen seis camas de cemento para 60 hombres y donde ni siquiera había espacio suficiente para que todos pudieran tumbarse en el suelo”, se lee en el documento. Esto hace que la propagación de enfermedades, como VIH o tuberculosis, debido a las condiciones inhumanas y antihigiénicas que hay en las celdas, se propaguen fácilmente. Otra problemática es que los líderes de bandas organizadas pelean el poder del control total de la cárcel, y literalmente, tiene las llaves para moverse de manera libre. Además de la venta de drogas e intimidación a otros reclusos que tienen deudas con duras extorsiones. “El Estado ha metido a decenas de miles de personas en pabellones destinados a un tercio de esa cantidad, y ha entregado las llaves a internos que usan la violencia y la intimidación para manejar las prisiones como si fueran su propio feudo”, contó el director de una prisión a Human Right Watch.

Nota: Katiuska Graterol

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