Galápagos: un laboratorio vivo de la evolución celebra sus 42 años como Patrimonio Natural de la Humanidad

Con sus 7.970 kilómetros cuadrados de área terrestres y 138.000 kilómetros cuadrados de su reserva marina, las islas encantadas albergan más de 7 mil especies endémicas y nativas

El 8 de septiembre de 1978, hace 42 años, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a las islas Galápagos como Patrimonio Natural de la Humanidad. El archipiélago fue el primer sitio incluido en esta lista y uno de los pocos que cumple con los cuatro criterios establecidos por la organización para recibir esta designación.

Paulo Proaño, ministro del Ambiente y Agua (e), reconoció que “las islas encantadas representan, para la humanidad, el valor fundamental de la conservación del patrimonio natural del planeta como un modelo ejemplar de lo que significa la convivencia armónica entre el ser humano y la naturaleza, característica que nos motiva a trabajar para garantizar la protección de este legado para nuestras presentes y futuras generaciones”.

A nivel mundial se ha reconocido a Galápagos como uno de los archipiélagos volcánicos mejor conservados del mundo, pues el 95% de las especies originalmente registradas, se mantienen en un buen estado de conservación. Con sus 7.970 kilómetros cuadrados de área terrestres y 138.000 kilómetros cuadrados de su reserva marina, las islas encantadas albergan más de 7 mil especies endémicas y nativas.

Las islas Galápagos, ubicadas a 1.000 km de la costa de Ecuador, son un espacio natural de grandes contrastes que se han convertido en un laboratorio vivo para entender los procesos evolutivos de las especies. Así lo dio a conocer el naturalista británico, Charles Darwin, en su estudio titulado El origen de las especies, del año 1859.

Durante su expedición, Darwin identificó en las islas que conforman el archipiélago, especies similares de pinzones, con características específicas determinadas por su entorno y la función que cumplían en el ecosistema. Situación determinante en el desarrollo de su obra.

La evolución de las especies es un proceso fantástico, que muy difícilmente lo podremos apreciar en nuestra cotidianidad. Entender la adaptación de los animales y las plantas a su entorno natural, a sus depredadores y a sus presas, es algo reservado para los expertos que dedican su vida en estudiar estos fenómenos. Sin duda alguna, la naturaleza es un laboratorio que nos permite entender las dinámicas a las que, como seres humanos, estamos sujetos.

La belleza natural de las islas, la diversidad y singularidad de especies que alberga, su origen volcánico, su dinámica geológica con permanentes cambios y variedad de formaciones; el ser considerado un laboratorio vivo de procesos evolutivos aún en marcha, sumado a que dio cabida para el desarrollo de un gran número de especies tanto animales como vegetales que no existen en ningún otro lugar del mundo, convierten a Galápagos en un sitio muy singular y de importancia mundial para la herencia común de la humanidad.

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