Consumo excesivo de azúcar, un peligro para la salud

El consumo excesivo de azúcar se ha convertido en un problema de interés mundial, es un detonante para la aparición de enfermedades no transmisibles como la diabetes, cáncer de páncreas,  enfermedades cardiovasculares, hígado graso, caries y otras más. Expertos en nutrición coinciden en que problema se encuentra en productos procesados pues contienen gran cantidad de azúcar añadido: jugos envasados, colas, salsas, condimentos, harinas refinadas y frituras.

La Organización Mundial de la Salud, organismo de las Naciones Unidas encargado de gestionar políticas de prevención y promoción de la salud en el mundo ha manifestado su preocupación por el daño que ocasiona el consumo no moderado azúcar en la población. La institución  exhorta a los gobiernos de todo el mundo a crear políticas que frenan el consumo de alimentos procesados que contienen altos niveles de azúcar, a través de la adición de impuestos. Mientras que fomenta el consumo de alimentos saludables como frutas y verduras, mediante subvenciones. Los gobiernos se han comprometido a reducir la mortalidad  prematura por enfermedades no transmisibles: diabetes, el cáncer, las cardiopatías y las neumopatías, en un tercio de aquí a 2030; como parte de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Dr. Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS, explica que <<el azúcar no es necesario desde el punto de vista nutricional>>.  En su calidad de máxima autoridad sanitaria, la OMS recomienda a los adultos con un índice de masa corporal normal reducir el consumo de azúcar al 5% de la ingesta calórica diaria,  esto equivale a 25 gramos al día. Hasta ahora el organismo aconsejaba que el consumo de azucares fuera menor del 10% del consumo total de calorías.

¿ Qué pasa en el Ecuador?

Según la última Encuesta de Salud y Nutrición ENSANUT realizada a nivel nacional, en Ecuador la diabetes – enfermedad asociada con el consumo en exceso de azúcar – , afecta a la población con tasas cada vez más elevadas. El estudio muestra que la  prevalencia de diabetes en la población de 10 a 59 años es de 1.7%, cerca de 300.000 personas. A los 50 años, uno de cada diez ecuatorianos tiene diabetes.

Otras cifras que causan preocupación se relacionan la obesidad, que aumenta en todos los grupos etarios:  1, de cada 4 niños en edad preescolar y  3 de cada 10 niños en edad escolar presentan problemas de obesidad; el porcentaje de sobrepeso se ha duplicado en las tres últimas décadas.  Mientras que 2 de cada 3 ecuatorianos entre los 19 y 59 años tiene sobrepeso y obesidad. Las cifras demuestran que la obesidad es problema de salud pública para el país.

Durante los últimos meses, la población a nivel mundial ha priorizado mejorar su estilo de alimentación, para fortalecer su sistema inmunológico ante la pandemia del Covid-19.  Sobretodo, porque estudios han demostrado que los pacientes con enfermedades prevalentes como la hipertensión, diabetes y obesidad son más propensos a presentar complicaciones al contraer coronavirus.

La nutricionista Valeria Castillo, explica que el cuerpo humano, tiene una hormona llamada leptina y es la encargada de regular el apetito. Al consumir elevadas cantidades de azúcar, la leptina se vuelve resistente y la persona va a tener sensación de hambre todo el tiempo. Eso hace que el consumo de alimentos aumente.

Además, señala que la insulina – hormona – en el cuerpo, es la responsable de hacer que la célula utilice glucosa como fuente de energía. Si un individuo consume porciones elevadas de azúcares , se va a elevar la glucosa en la sangre; por lo tanto, la insulina deberá trabajar más, hasta el punto en el que ya no va a pueda cumplir su función, ocasionando diabetes.

La experta recomienda que al adoptar un estilo de vida saludable , es preciso evitar el consumo de azúcares.  Esta decisión traerá grandes ventajas como: tener un corazón más saludable, prevenir la aparición del cáncer, reducir grasa abdominal, reforzar el sistema inmunológico, proteger el hígado y los riñones.  Una alimentación balanceada, combinando adecuadamente las porciones e incluyendo todos los grupos de alimentos es clave al momento al adoptar un estilo de vida saludable.

Últimamente, la población en general se ha sometido a niveles de estrés muy altos, que producen ansiedad, la misma que puede reflejarse en una ingesta inadecuada de alimentos. Cuando la persona se siente triste o ansiosa, le provoca comer alimentos dulces pues producen una sensación de bienestar, dice Castillo. Lo importante aquí es saber identificar cuándo una persona realmente tiene hambre, dice Castillo.

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