La inmunoterapia como tratamiento en el cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más graves y uno de los tipos de cáncer más frecuente en el ser humano. Se produce cuando existe un crecimiento anormal y descontrolado de las células pulmonares, formando masas con capacidad de invadir tejidos de alrededor. Estas células pueden trasladarse a otras partes del organismo, lo que se denomina metástasis.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 55 y los 75 años, con un máximo entre los 65 y los 70, aunque también se han visto casos desde los 35-40 años. Entre un 80% y un 90% de los casos de cáncer de pulmón tienen como responsable el tabaco

Los tumores benignos y malignos reciben su nombre por el lugar del cuerpo donde se origina el tumor. Así pues, el cáncer de pulmón empieza a desarrollarse en los pulmones. Algunos tumores malignos se originan en otros lugares del cuerpo y se extienden a los pulmones, a éstas se las conoce como metástasis pulmonares. Pero, en este caso, no son cáncer de pulmón propiamente dicho: mantienen el nombre de su lugar de origen. Por ejemplo, el cáncer de mama puede dar metástasis pulmonares, pero sigue llamándose cáncer de mama.

INMUNOTERAPIA ONCOLÓGICA ¿QUÉ ES?

La inmunoterapia es un tratamiento para combatir el cáncer pulmonar. Utiliza uno o varios anticuerpos monoclonales creados en el laboratorio que ayudan a que el sistema inmune sea más efectivo para reconocer y destruir las células tumorales. Las células cancerosas desarrollan sistemas de “camuflaje” para que el sistema inmune no las reconozca y las destruya. Este “camuflaje” lo llevan a cabo desarrollando en su superficie una proteína llamada PD-L1, que les sirve para desactivar a los linfocitos T.

Según  Cancer Support Community, la inmunoterapia actúa fortaleciendo el sistema al propio organismo para que pueda luchar mejor contra el cáncer. El sistema inmunitario está diseñado para atacar a cualquier célula que considere poco saludable o anormal. La mayoría de las inmunoterapias
son terapias biológicas—realizadas por organismos vivos.

La  inmunoterapia se puede aplicar a diferentes tipos de cáncer como son: linfoma, cáncer de mama, sarcoma, cáncer de pulmón, cáncer de próstata, cáncer células renales, melanoma, cáncer urotelial, cáncer colorrectal, cánceres hematológicos, cáncer de próstata y mieloma.

Los efectos secundarios de este tratamiento son diferentes a los que se presentan con la quimioterapia o radioterapia. Además, es importante señalar que no todas las personas presentan efectos secundarios en la innmunoterapia. La mayoría de estos son leves y con menos frecuencia, los efectos secundarios pueden ser muy graves e incluso poner en peligro la vida.  Los efectos secundarios más comunes que se ven comúnmente con medicamentos inmunoterapéuticos del tipo inhibidores de puntos de control son:

  • Síntomas similares a los de la gripe: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, tos, pérdida de apetito
  • Fatiga
  • Erupciones, enrojecimiento o picazón
  • Dolores o malestar
  • Dolor muscular o articular
  • Caídas de la presión arterial

Los efectos secundarios menos frecuentes son:

  • Colitis u otros problemas gastrointestinales: dolor de estómago, diarrea
  • Problemas de tiroides
  • Problemas pulmonares: tos, falta de aire
  • Otras afecciones autoinmunes graves como trastornos hipofisarios o diabetes

¿Cuándo aplicar la inmunoterapia?

La inmunoterapia no siempre tiene que trabajar por si sola. De hecho, combinarlas con diferentes tipos de medicamentos puede ser muy importante. Las conbinaciones que pueden hacer sinergias con la inmunoterapia incluyen: otras inmunoterapias, terapias dirigidas y quimioterapias.

Los anticuerpos monoclonales ahora pueden ser rediseñados para estimular al sistema inmune y combatir el cáncer

  • Desactivando la capacidad del anticuerpo para evitar un ataque inmune a las células sanas.
  • A través de faros que dirigen el sistema inmune hacia las células cancerígenas
  • Uniendo células cancerígenas e inmunes a través de la adherencia de anticuerpos biespecíficos.

La inmunoterapia oncológica se puede personalizar a la biología individual del del tumor de una persona.

  • Las inmunoterapias son usualmente diseñadas para uso en poblaciones amplias.
  • En algunos casos, los biomarcadores y el diagnóstico pueden ayudarnos a identificar qué persona puede obtener mayores beneficios clínicos.

 

Tipos de inmunoterapia en cáncer de pulmón

Terapia de control inmunitario (ANTI PD1/PDL1, ANTI CTLA-4): Atezolizumab es un agente antineoplásico (anti PDL-1), anticuerpo monoclonal (AcM) humanizado del tipo de la inmunoglobulina G1 (IgG1), con un fragmento Fc modificado mediante ingeniería genética, que se une directamente al PD-L1 e inhibe las interacciones de este con los receptores PD-1 y B7.1, liberando la inhibición mediada por la vía del PD-L1 y el PD-1 de la respuesta inmunitaria, lo que incluye la reactivación de la respuesta inmunitaria antitumoral.

Atezolizumab: presenta una mejora clínica y estadísticamente significativa en sobrevida global y en subgrupos según la expresión de PDL-1en el tejido tumoral.

También existe la inmunoterapia en vacunas contra el cáncer y terapia con citoquinas.

En una entrevista con Gamavisión el doctor Mauricio Riofrío, oncólogo clínico, explicó detenidamente sobre las dudas más frecuentes relacionadas con este tipo de cáncer, y con la inmnoterapia, un  tratamiento relativamente nuevo pero que a través de estudios e investigaciones realizados en los últimos años ha presentado resultados favorables para los pacientes, aumentando su expectativa de vida.

El cáncer de pulmón, al igual que todos los tipos de cáncer, están relacionados con una información genética que todos los seres humanos compartimos.

Todas las personas tenemos la predisposición de tener en algún momento de nuestra vida cáncer, pero no a todos desarrollan la predisposición en la enfermedad, el cáncer de pulmón es algo así también. Según lo explica el experto, hay ciertos fenómenos que ocurren a lo largo de la vida que hacen que esta predisposición – que está en nuestros genes-  pueda transformarse en enfermedad.

El cáncer de pulmón afecta sobre todo adultos en la séptima y octava década de la vida, es decir entre  los 65 y 75 años. En ese rango de edad se evidencia mayor incidencia de este tipo de tumores. Sin embargo, en los últimos años las estadísticas arrojan que se ha producido crecimiento paulatino de casos de cáncer pulmonar en personas entre los 50 y 55 años, inclusive hasta más jóvenes.

El doctor Riofrío explica que fenómenos externos pueden influir en esta predisposición; el ejemplo más conocido, aunque no el único, es el tabaco. Generalmente si tienes un cigarrillo y lo partes en pedazos tienes adentro más de 200 sustancias, que en contacto con las células pueden hacerlas mutar” explica. Además, el cigarrillo puede ocasionar un efecto inflamatorio crónico en la mucosa de los bronquios o de los alvéolos pulmonares.

El cáncer de pulmón es del más frecuente a nivel mundial dos millones de personas cada año son diagnosticadas de cáncer pulmonar en el mundo. Este tipo de cáncer es el primero y más importante seguido de cerca por el cáncer de mama. El doctor Riofrío señala que aunque todavía hay una predisposición más hacia los varones, las mujeres están por igualar las cifras. En el Ecuador se detectan alrededor de 1.100 nuevos casos de cáncer de pulmón cada año.

El principal problema en el diagnóstico es que, al no presentarse síntomas en las etapas iniciales, la enfermedad se detecta en las últimas fases. Los síntomas pueden ser similares a cualquier otro tipo de afectación pulmonar como una neumonía,  bronquitis o tuberculosis. Sobre ello, el galeno explica las cuatro etapas del cáncer de pulmón.

Si la enfermedad se detecta en las dos primeras etapas,  generalmente hay una cura con un procedimiento local. En el estadio 3, ya no es curable, pero se pueden aplicar tratamientos locales y regionales como la radioterapia y quimioterapia concomitante. Y el estadio 4, donde la enfermedad ha salido de los confines del pulmón, provocando metástasis. En esta última etapa la expectativa de vida no es alentadora para el paciente.  “Desgraciadamente la etapa 4 es la más común en la que más se encuentran los pacientes diagnosticados” puntualiza

El galeno señala que en el Ecuador son poco comunes los chequeos médicos preventivos, que podrían detectar esta y otras enfermedades graves.  De alguna manera los controles ocupacionales que se realizan en las instituciones laborales han ayudado un poco al control de la salud de la ciudadanía.  Sin embargo,  recomienda que a partir de los 50 años, se realice una radiografía de tórax, anualmente, para detectar a tiempo cualquier anomalía a nivel de los pulmones

Cáncer de pulmón y coronavirus

Al inicio de la pandemia, durante los primeros meses del año, los médicos no lograban ponerse de acuerdo en cómo tratar el Covid-19; no solamente en el Ecuador, sino en todo el mundo pues es una enfermedad nueva. Un día funcionaba un medicamento y a la semana siguiente dejaba de funcionar y había que utilizar otro.  “Han pasado prácticamente seis meses del inicio de la pandemia y nuestro país puedo decir que ahora la mayor parte del cuerpo médico está bastante más entrenado en cuanto a cómo manejar esta enfermedad “ explica. En este tiempo, tan corto y demandante para el personal médico , los especialistas desconocen aún el impacto del virus en los órganos afectado, como el pulmón, a largo plazo. No se sabe si esto va a tener o no algún impacto futuro en el desarrollo de cáncer te pulmón, específicamente.”  resalta el médico.

Debido a que una de las complicaciones más serias, es justamente la afección pulmonar, ha puesto en alerta a la ciudadanía y tiene mayor precaución . Ahora es mucho más fácil una persona que, en el contexto del Covid-19, presente un problema respiratorio, acuda a hacerse una radiografía.

Un paciente diagnosticado con cáncer pulmonar es menos propenso a contagiarse con coronavirus porque tiene mucho más cuidado que otros pacientes.  Cualquier paciente con tratamiento de una enfermedad oncológica es un paciente en riesgo. Si un paciente diagnosticado con cáncer de pulmón  se mantiene aislado, no va a tener más de riesgo. Por otro lado,  si un paciente con cáncer pulmonar contrajo Covid-19,  es mucho más probable que presente complicaciones.

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