¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere volver a clases?

¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere volver a clases?

 Hablemos de Mujeres: el Psic. Samuel Merlano nos dice como debemos preparar a nuestros pequeños para su regreso a clases

El inicio del curso lectivo suele relacionarse con imágenes de niños correteando por los pasillos de los planteles educativos o adolescentes ilusionados por reunirse de nuevo con sus compañeros. Sin embargo, ¿qué pasa cuando los estudiantes se niegan a volver a la escuela o el colegio y se muestran apáticos, temerosos o hasta rebeldes?, ¿cómo se supone que deberían actuar los padres?

Antes de desatar una guerra familiar, expertos en educación recomiendan a los adultos mantener la calma y analizar las razones por las cuales el menor de edad experimenta ese rechazo. Restarles importancia a sus palabras o conductas no es conveniente, pues, aunque podrían obedecer a situaciones fáciles de solucionar, también existe la posibilidad de que ameriten atención especial, debido a su riesgo.

 

Otros detonantes

 Pero el bullying no es la única causa que lleva a los niños a decir “no quiero ir a clases”. Maltrato o conflicto con algún profesor, resistencia a ciertas materias y miedo al fracaso por no haber obtenido buenas notas el año anterior, podrían ser otras. Los estudiantes que ingresan por primera vez a preescolar, a primer grado, a séptimo año o quienes cambiaron de institución, también pueden experimentar resistencia.

 

“En los adolescentes, el temor a lo desconocido, a enfrentarse con más materias y un mayor número de profesores, así como tener que acoplarse a un nuevo grupo de amigos, produce inestabilidad. Los niños pequeños, por su parte, suelen estar ansiosos por alejarse de su casa”, dice una experta.

Así mismo, es necesario indagar si el estudiante está enfrentando situaciones como baja autoestima, un cuadro depresivo o problemas familiares. “Los conflictos en los hogares están entre las causas de deserción escolar, ya sea por falta de recursos económicos o porque se vive en ambientes de violencia, abuso, abandono, negligencia, alcoholismo, drogadicción o prostitución”, advirtió Gabriela Madriz, psicóloga educativa.

Finalmente, se podría ver si la negativa obedece al deseo de extender las vacaciones y no tener que ajustarse a nuevos horarios.

¡Muy atentos! Las expertas insisten en que la comunicación es vital para detectar y manejar casos como los descritos. Por eso, recomiendan conversar con los niños y adolescentes, dejarlos expresar sus sentimientos, validarlos, y estar atentos a ciertas señales.

Una vez detectado el origen del comportamiento, se deben tomar acciones. Todo dependerá del caso, pero pueden ser: establecer estrategias de motivación y técnicas del estudio, potenciar las capacidades del menor para resolver conflictos, fortalecer su autoestima, solicitar la intervención de los docentes o recurrir a un profesional en el campo.

“Lo importante es buscar soluciones conjuntas entre educadores, hijos y padres”

Fuente: La Nación, Hablemos de Mujeres

AUTOR

Lizeth Mosquera

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