Hoy miércoles 29 de agosto se cumplen 60 años del nacimiento de uno de los cantantes más geniales que haya dado la música, y de una de las personalidades más controversiales que haya alumbrado el espectáculo

Fue el Rey del Pop. Será siempre el Rey del Pop. Su disco Thriller cambió para siempre las reglas del negocio musical. Por primera vez un disco -eran épocas de vinilos y cassettes, de lados A y B- entró a todos los hogares, como un electrodoméstico o un artículo de primera necesidad.

Esa explosión, ese éxito descomunal no fue una casualidad, un afortunado cúmulo de situaciones. Fue fruto de un trabajo premeditado, del desarrollo de un talento descomunal, de entender su época como nadie. Esa conjunción de grandes canciones, de producción minuciosa, de videos nunca vistos antes, de un sofisticado y novedoso trabajo de marketing, de bailes que atentaban contra las leyes físicas y de una personalidad misteriosa e hipnótica, produjeron un fenómeno único.

Michael Jackson fue un fenómeno, en cada una de las acepciones del término. Fue el mejor en lo suyo, provocó con su música un impacto nunca visto hasta entonces. Y claro, fue un freak, un fenómeno de circo, con excentricidades y deformaciones que lo convirtieron en un caso de indagación y estudio.

Su aparición fue un impacto. Junto a sus hermanos integró los Jackson 5comandados (arriados) por la impiadosa mano de su padre, Joe Jackson, quien no dudaba en maltratar y hasta abusar física y psicológicamente de sus hijos para conseguir, en su rol de manager, lo que no pudo ni como boxeador ni como músico: éxito.

Michael Jackson, de niño

Ver los videos de esas primeras actuaciones conmociona. La idea inicial era que los hermanos alternaran en la voz principal según el tema; luego esa tarea quedó en los extremos. La voz principal, decidió el rígido Joe, se alternaría entre el hermano mayor, Jermaine, y el menor del grupo, Michael.

Pero cuando este con apenas 11 años se puso al frente de algunas canciones, marcó una diferencia notable con los demás. Era deslumbrante ver el manejo escénico, la simpatía, la afinación de ese chico. I want you back sigue siendo a casi medio siglo de su aparición un prodigio, una gema pop (o soul) imposible de perfeccionar. 100% Motown.

Jackson fue varias veces acusado de abuso sexual de menores a los que invitaba a su mansión llamada Neverland, en Santa Bárbara

Los éxitos se fueron acumulando, cada single de los hermanos llegaba al tope de las listas. El padre se daba gustos postergados, aumentaba su control estricto y seguía desplegando su furia sobre sus hijos. El interés del público, pasados unos años, fue decayendo. Michael sacó varios discos solistas, además de los que seguía editando con sus hermanos. Consiguió algunos módicos sucesos. Pero no mucho más. Debía sortear otro inconveniente: crecer a la vista del público. Los cambios de la adolescencia -principalmente el de la voz- lo habían instalado en un sitio incierto. Parecía que su carrera, como tantas otras, había dado lo mejor demasiado temprano, que luego solo sería camino descendente. Otro niño prodigio que no encontró el pasaje a la adultez.

Spoiler: aunque todos conozcamos que él encontró el éxito y uno mucho mayor al que consiguió de chico, también sabemos, que lo del pasaje a la vida adulta no lo pude resolver. El síndrome Peter Pan se lo devoró.

Luego del fracaso de la remake de El Mago de Oz entró a grabar su quinto disco. En 1979, producido por Quincy Jones, editó Off the Wall, un álbum extraordinario que con el tiempo fue opacado por el monstruoso éxito de Thriller. Desde la tapa un Michael veintiañero con el peinado afro, la sonrisa abierta y su nariz original, ancha como la de un boxeador, invita a ingresar a un mundo sonoro fascinante. Ese disco, que tuvo éxito y lo situó en otro lugar, es un gran logro artístico.

Fuente: infobae.com
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Sindy Cornejo

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